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No a una reforma hacendaria sin rumbo económico

10-Septiembre-2013

Amigos de Coparmex: El sector patronal ve con gran preocupación la iniciativa de Reforma Hacendaria presentada por el Ejecutivo el pasado domingo, porque tendrá un efecto distorsionante en la economía al carecer de propuestas de fondo para ampliar la base de contribuyentes y limitarse a una estrategia recaudatoria dirigida a los mismos de siempre, los contribuyentes ya cautivos. Los empresarios no vemos propuestas en esta Reforma para lograr el proyecto de país con crecimiento sustentable que se nos ofreció al principio de la administración; por el contrario, vemos una iniciativa regresiva que desalienta la inversión y el crecimiento de las empresas formales, y que definitivamente NO ayuda a crear los empleos formales que necesitamos todos los mexicanos. Podemos decir que vemos con interés la propuesta de un esquema de incorporación a la formalidad, y la tendencia a la simplificación, con la eliminación del IETU y el IDE. Sin embargo, las modificaciones a la Ley del ISR aumentarán la carga tributaria a las empresas formales y con ello desalentarán la creación de más empleos formales para los mexicanos. Se proponen también medidas que encarecerán la creación de empleo formal, y que no abonan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, como la restricción e imposición de topes en la deducción de prestaciones de previsión social, como los fondos de ahorro, aguinaldo, horas extra y primas vacacionales; o la no deducción de aportaciones en favor de los trabajadores, como reservas a fondos de pensiones y jubilaciones complementarias a las que establece el IMSS. Necesitamos una reforma que incentive la inversión de las empresas, y nos preocupa que las medidas que se están aplicando no vayan en ese sentido. Propuestas como la eliminación del régimen de consolidación fiscal, limitando el plazo para el pago de ISR a sólo tres años, o la desaparición del régimen simplificado para el sector primario, autotransporte y empresas integradoras, inhiben la generación de nuevos proyectos que, al fin del día, significan más y mejores empleos. Toda reforma, especialmente una hacendaria, debe evitar la dinámica perversa de atender más al que más protesta y de castigar a quien le va mejor, producto de su esfuerzo y su trabajo. Por eso nos preocupa una iniciativa que afectará en gran parte al estrato medio mexicano, a la clase media, al elevar a 32% la tasa de ISR a las personas físicas que ganen 42 mil pesos mensuales o más, limitando sus deducciones personales a dos salarios mínimos anuales o al 10% de sus ingresos. Todo profesionista tiene el derecho a que le vaya mejor, todo profesionista tiene derecho a progresar, a aspirar a que le vaya mejor. Para ello se ha esforzado, y por eso aspira a que a su familia le vaya mejor. Por eso vemos con suma preocupación esta iniciativa de gravar a los que ganen un poco más de 42 mil pesos mensuales. En materia de impuestos al consumo, se tomó la decisión de no gravar con IVA los alimentos y medicinas debido a la coyuntura política de bajo crecimiento de la economía y las grandes protestas que hoy en día tenemos. Nuestra visión es diferente: precisamente en esta fase de desaceleración debíamos ir a fondo a la transformación de nuestro sistema fiscal, incorporando cambios de manera inicial acordes a la situación económica que enfrentamos, para aprovechar de mejor manera el potencial de los impuestos al consumo, siempre difíciles de eludir y fáciles de recaudar, precisamente para fortalecer la capacidad subsidiaria y solidaria del Estado Mexicano, atendiendo a la pobreza extrema. Nos ocupan y preocupan los posibles efectos del anuncio de eliminación del tratamiento especial en la zona fronteriza, que el sector patronal ha demandado enfáticamente no modificar. Y mucho más que el sector patronal, prácticamente toda la sociedad de la frontera nos ha hecho esta demanda. Si a alguien afecta esta coyuntura internacional de desaceleración es a los estados de esa región, a sus empresas y a todos los trabajadores de las empresas, a toda su estructura productiva. En estados fronterizos de la Unión Americana la tasa de impuestos al consumo es aproximadamente del 8%, y si se lleva la mexicana al 16%, dejará a nuestras empresas en total desventaja en relación con las ciudades vecinas de los Estados Unidos. Las ciudades, pasando la calle, pasando el río, muy próximas y con toda la facilidad de las personas. Seguramente se concentrará el gasto en aquellas ciudades y no en estas. La propuesta de pagar el IVA en las colegiaturas y acotar las deducciones personales, es también un retroceso inaceptable. Esta fue una conquista histórica de Coparmex, para impulsar la educación y ayudar a las economías de las familias mexicanas. Los padres de familia que pagan enseñanza privada hacen un doble esfuerzo: procuran educación a sus hijos y al mismo tiempo pagan impuestos para financiar la educación pública. Además, vale la pena recordar que en ningún país del mundo la educación paga un impuesto al consumo. En el mismo sentido, consideramos contraproducente encarecer la compra, renta y venta de vivienda al gravarla con IVA, porque además de que se trata de un sector sensible a la reciente desaceleración económica, estas medidas por definición complican el acceso a la vivienda de todos los mexicanos. No vemos indicios de un nuevo esquema para gastar mejor y con transparencia, ni una correspondencia del esfuerzo que se pide a la sociedad con el ajuste que hará el aparato gubernamental, pues el gasto público crecerá para 2014, según la iniciativa, en un 9 por ciento. No es suficiente que nos digan que los recursos se redirigirán a Educación, Infraestructura y Salud. Además de fijar un tope al gasto gubernalmental, la sociedad espera los mecanismos de asignación, de transparencia y rendición de cuentas para poder monitorear su aplicación en los tres órdenes de gobierno. Consideramos necesario evaluar la conveniencia de la propuesta de un déficit TRANSITORIO para 2013 y 2014. Pero lo más importante será encontrar la forma de garantizar que con dichos recursos se impulse la inversión en infraestructura y de ninguna manera se aumente el gasto corriente. Que quede claro: el sector privado mexicano está dispuesto a colaborar con México, con nuestra Patria, a participar y aportar, como lo hace todos los días. Lo que exige es que los recursos se usen eficientemente, con transparencia y rendición de cuentas. La discusión que ahora se inicia con la Reforma Hacendaria es de la mayor relevancia. Tengan por seguro que Coparmex hará todo lo que esté a su alcance para sensibilizar a los legisladores con el objetivo de enriquecer la iniciativa: corregirla donde se necesite y difundirla cuando sea necesario, pero siempre desde la perspectiva de que el crecimiento y el desarrollo están en la sociedad, desde la sociedad y para la sociedad. Ahí debe enfocarse el aliento: en el aparato productivo, en las micro, pequeñas y grandes empresas, que son las que generan los empleos. Se trata de que la cobija crezca, que tengamos mejor cobija para cubrir a más mexicanos. No quitarle algunos hilos para cubrir unos cuantos y seguir teniendo la misma cobija. Necesitamos una cobija más grande para todos los mexicanos. Reciban un cordial y afectuoso saludo y mis mejores deseos para una semana llena de éxito. Juan Pablo Castañón Presidente Nacional de Coparmex

Fuente: COPARMEX