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EL DESEMPLEO, UN PROBLEMA QUE NOS AFECTA A TODOS

4-Octubre-2013

Por: L.C. Héctor Eugenio Mancisidor Rebolledo Vicepresidente General Colegio de Contadores Públicos de Xalapa, Ver. hmancisidorr@hotmail.com El costo del desempleo es difícil de medir en todas sus facetas, y en ocasiones las cifras no parecen expresar suficientemente la profundidad del impacto de este problema. Casi la mitad de la población del mundo vive con menos de 2 dólares al día. Y en demasiados lugares el hecho de tener un trabajo no es ninguna garantía de que será posible salir de la pobreza. Debido a que el progreso ha sido lento y desigual estamos obligados a repensar y reformular las políticas económicas y sociales destinadas a reducir la pobreza a la mitad para el año 2015 (los Objetivos de Desarrollo del Milenio). La crisis mundial del empleo es uno de los riesgos más grandes para la seguridad en estos tiempos. De seguir este rumbo se corre el riesgo de tener un mundo más fragmentado, proteccionista y confrontado. La persistente escasez de oportunidades de trabajo decente, inversiones insuficientes y bajo consumo provocan una erosión del contrato social sobre el cual se asientan las sociedades democráticas según el cual el progreso debe beneficiar a todos. El desempleo es una preocupación insoslayable de las autoridades y del pueblo en general. Con frecuencia, el desempleo conlleva a una dilapidación de recursos humanos que de otro modo podrían estar produciendo bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la sociedad. Al mismo tiempo puede significar extrema penuria personal para los trabajadores cesantes y es, en consecuencia, una preocupación social fundamental. A lo largo del tiempo, la tasa de desempleo fluctúa ampliamente dentro de un país dado, en correspondencia con el ciclo económico. El desempleo aumenta durante las recesiones y declina en períodos de auge y también varía ampliamente de un país a otro, como se puede observar en los informes estadísticos al respecto. A pesar de que existe consenso en cuanto a la gravedad del desempleo para la sociedad, los economistas no se han puesto de acuerdo en cuanto a las causas del mismo y a sus posibles soluciones. Es necesario tener en cuenta los compromisos de la comunidad internacional con la promoción de la inclusión social y el empleo como condiciones esenciales para la reducción de la pobreza y el respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera que el crecimiento económico es una condición esencial pero no suficiente para reducir la pobreza. Para lograrlo, será necesaria una reorientación del crecimiento en favor de los pobres. Es necesario realizar cambios en instituciones, leyes, reglamentos y prácticas que son parte del proceso que genera y perpetúa la pobreza. El mundo enfrenta una crisis del empleo cada vez más grave: los jóvenes tienen tres veces mayores probabilidades de estar desempleados que los adultos, y casi 73 millones de jóvenes en el mundo están buscando trabajo. La OIT ha advertido sobre el riesgo de una generación de trabajadores jóvenes “marcada” por una mezcla peligrosa de alto desempleo, creciente inactividad y trabajo precario en los países desarrollados, y de un aumento de trabajadores pobres en el mundo en desarrollo. El desempleo tiene un enorme costo a nivel personal, social y económico: A nivel personal, son muy graves las consecuencias; entre ellas están la pérdida de autoestima y amor propio, la frustración, la depresión, la ansiedad, las conductas adictivas y antisociales, la desestabilización en las relaciones familiares, y en algunos casos incluso el suicidio. A nivel social, el costo que implica el desempleo a gran escala es el de la pobreza, —tal vez el problema más grave en nuestro país—, así como la intranquilidad social y política que puede derivar en situaciones de violencia y criminalidad. También están el aumento del trabajo informal y la migración, ambas problemáticas existiendo en un marco de ilegalidad que impide a las personas el acceso a un ingreso justo, a beneficios sociales, a la obtención de créditos, y las lleva a una situación de vida precaria y de riesgo. A nivel económico, el costo del desempleo se refleja en la pérdida de productividad empresarial, al estancamiento de la competitividad nacional y a un rezago en el desarrollo; pero además hay un costo en el capital humano, ya que propicia la pérdida de destrezas y de habilidades de la persona desempleada. En nuestro país, la tasa de desocupación nacional se ubicó en 5.04% en abril del 2013 y colocó en el desempleo a 2 millones 532,443 mexicanos, poco más de 60,000 entre marzo y abril, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Asimismo, la cifra es la más alta en tres meses y también superior a la cifra reportada en abril de 2012, cuando entonces la tasa de desempleo se ubicó en 4.86% de la Población Económicamente Activa (PEA). El INEGI reportó además que los mexicanos con desempleo fueron los que cuentan con mayor instrucción, pues el 73.5% de los desocupados cuentan con una formación académica superior al nivel secundaria. El estancamiento de la recuperación económica mundial ha comenzado a afectar drásticamente a los mercados laborales. Si se mantienen las tendencias actuales, se tardará al menos cinco años en devolver al empleo a los niveles anteriores a la crisis en las economías avanzadas. Si algo se reconoce desde la OIT y otros organismos internacionales, es que el mundo del trabajo enfrenta severos retos de desestructuración que impiden sumar a las economías formales a los millones de jóvenes que cada año alcanzan edades productivas. México ha mantenido una tendencia al estancamiento económico que ha llevado, como consecuencia, a una falla estructural en las capacidades con que contamos para generar empleos, además de ser el único país de la OCDE que no cuenta con un sistema de beneficios para desempleados. Quizá el indicador que en mayor medida permite dimensionar lo frágil del sector laboral en México es el relativo al nivel salarial reportado por la mayoría de las y los trabajadores del país. Por ejemplo, al cierre del cuarto trimestre de 2012, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo indica que 8.4% de la población ocupada no recibía ingresos por las actividades desarrolladas. En números absolutos la suma es de 4 millones de personas. No sólo se ha debilitado la creación de empleos, sino que incluso está generalizándose la contratación con pago por horas, lo que condena, especialmente a los jóvenes, no sólo a percibir salarios precarios, sino incluso a no aspirar a algún día jubilarse con una pensión que les permita vivir en condiciones más o menos aceptables. Las reformas a la Ley Federal del Trabajo que entraron en vigor el 1 de diciembre del año pasado, son, hasta ahora, negativas, ya que no han cumplido con el argumento gubernamental de que detonaría la creación de nuevas fuentes laborales para los jóvenes. Aún es muy pronto para ver los resultados de la reforma laboral, sin embargo, la perspectiva de generación de empleo para el tercer trimestre del año en México es positiva, sobre todo en los sectores de manufactura, transportes y comunicaciones. La reforma laboral fue una iniciativa de gran envergadura y actualmente se trabaja en los lineamientos para reforzar su impacto, el cual podría verse en un año. Los cambios a la legislación fueron un paso importante y una de las soluciones para la creación de trabajos en el país, aunque las plazas laborales irán surgiendo a medida del requerimiento de las empresas, donde el liderazgo y la capacidad de las personas serán fundamentales. Como puede verse, en México no sólo se está en la incapacidad estructural de generar los empleos exigidos por el crecimiento de la población en edad de trabajar, sino que además la desigualdad se mantiene intocada. A lo anterior debe sumarse que las empresas de outsourcing se han convertido en auténticas depredadoras de los salarios de los trabajadores. El desempleo es un fenómeno bastante complejo que implica variables sociales. Para entenderlo nos sirve el siguiente ejemplo: Si estás desempleado no generas ingresos y por lo tanto no contribuyes con impuestos. Como no tienes capital, no demandas bienes ni servicios y esto provoca menos demanda, lo que ocasiona que los negocios reciban menos captación de ingreso (dinero) y cierren gradualmente. Al cerrar provocan despidos y crece el desempleo. Es como una bola de nieve que se va agrandando y agrandando. El trabajo dignifica a las personas y es el medio que les permite tener una vida productiva, acceder a los bienes y servicios que requieren para satisfacer sus necesidades y lograr el bienestar que todo ser humano merece. Lo más importante para mantener a nuestro país funcionando armónicamente, es la generación de empleo. El gran reto del país para impulsar la creación de empleos es generar los incentivos necesarios para atraer las inversiones y contar con el personal calificado para ocupar esas plazas, pues de nada sirve tener una ventaja como el bono demográfico si no se cuenta con profesionistas preparados.

Fuente: “Entre Contadores y Empresarios” Edición Mayo - Junio 2013